Clorosis Ferrica O bien Falta De Hierro En Plantas Soluciones

La clorosis férrica es una fisiopatía habitual debida a la falta de hierro, que se manifiesta por un amarillamiento extendido de las hojas, que conduce a un deterioro general de la planta.

Generalmente, esta clorosis se genera en suelos calcáreos, donde el hierro presente en el suelo es bastante difícil de absorber por el sistema radicular.

Para solventar este inconveniente se puede intervenir primero mejorando las condiciones del suelo, incrementando la substancia orgánica presente. Si esto no es suficiente, puedes emplear quelatos de hierro, productos tolerados en la agricultura ecológica, que se presentan como polvos de micro-gránulos simples de emplear.

En el presente artículo examinamos la clorosis férrica (clorosis por carencia de hierro) y de qué forma solucionarla.

Qué es la clorosis férrica


La carencia de hierro en el suelo, o bien su mala asimilación, provoca la clorosis férrica, que es un trastorno fisiológico que no se debe al ataque de patógenos o bien parásitos.

Un síntoma evidente de este inconveniente de las plantas es el amarillamiento de las hojas, mas ¡atención!, este síntoma asimismo puede deberse a otras causas, como la carencia de ázoe o bien la carencia de protección contra las heladas.

Las hojas amarillas debidas a la clorosis férrica tienen una particularidad que hace identificable la fisiopatía:

Al comienzo, toda la hoja no amarillece, puesto que se salvan las nervaduras. Si observa una hoja amarilla con nervaduras verdes, indudablemente puede atribuir la causa a la clorosis férrica.

Con el tiempo, si no se toman medidas, toda la superficie de la hoja se volverá amarilla y blanquecina.

Ver otros géneros de clorosis causadas por otras faltas
Clorosis en plantas

¿Por qué razón precisan del hierro las plantas?


El hierro (Fe) es un metal que desempeña un papel definitivo en la regulación de diferentes procesos bioquímicos en la vida vegetal.

Es un factor que interviene en los procesos de biosíntesis de la clorofila, y asimismo es un cofactor esencial para la actividad de las enzimas que intervienen en procesos como el metabolismo de los hidratos de carbono, la respiración celular y la reducción de nitritos y nitratos.

La presencia de hierro ayuda a la fijación del ázoe atmosférico gaSeoso en el suelo, otro elemento esencial para el desarrollo regular de plantas y árboles.

De qué manera se comporta el hierro en los suelos calcáreos


Además de una mayor o bien menor sensibilidad inherente a las especies botánicas, son las plantas cultivadas en suelos calcáreos las que corren más peligro de padecer clorosis férrica.

El factor hierro (Fe) está contenido en el suelo en porcentajes muy elevados, alrededor del veinticinco por ciento del peso del suelo.
Realmente, la fracción soluble que pueden absorber las plantas es inferior a sus necesidades, sobre todo en los suelos calcáreos, que se identifican por tener un pH elevado. Un pH elevado complica todavía más la solubilidad del hierro y, en consecuencia, su absorción.

En los suelos calcáreos, que tienen un porcentaje de caliza total superior al quince-dieciocho por ciento y sobre todo de caliza activa superior al cinco por ciento , el pH oscila entre siete,5-ocho con cinco, con lo que es muy alcalino. Por tanto, el suelo tiende a tener una acción muy clorótica, siendo los minerales de hierro presentes muy estables. La estabilidad da sitio a una concentración bajísima de hierro soluble (y libre para los cultivos).

De qué forma ajustar el pH del suelo
escala-ph

Consecuencias y Síntomas de la clorosis férrica



consecuencias clorosis ferrica

Los síntomas de clorosis férrica pueden aparecer en la nueva flora de plantas anteriormente sanas, revelando un trastorno relacionado con la baja movilidad del hierro en la relación suelo/planta.

La falta de hierro determina una ralentización de la actividad vegetativa, que se asocia a una acumulación anormal de nitratos.

El proceso fotosintético está perturbado, debido a la incapacidad de la planta con falta de hierro para sintetizar clorofila y digerir nitratos. De ahí el amarillamiento de las hojas.

Las plantas más susceptibles a la clorosis férrica


No todas y cada una de las plantas tienen exactamente la misma sensibilidad a la clorosis férrica.

Las plantas más susceptibles son: la parra, las fresas, las legumbres, las rosas, los tomates, los cítricos (limones, clementinas, naranjas, pomelos, mandarinas), los melocotones, las peras, los kiwis, las hortensias, los membrillos, las azaleas y las glicinas.

En cambio, las plantas menos sensibles a las faltas de hierro acostumbran a ser las gramíneas (cebada, maíz, trigo, avena, etcétera), el arroz, la patata, la manzana, la remolacha, el algodón y el pepino.

Quelatos de hierro: La solución veloz a la clorosis férrica


El hierro en el suelo puede ser de manera fácil absorbido por las plantas debido a la presencia de compuestos solubles, o bien quelatos solubles. Estos resguardan el metal de los procesos de precipitación que lo hacen inaccesible.

Las substancias que actúan así pueden ser de origen natural (ácidos húmicos y fúlvicos, leonardita) o bien de origen sintético, esto es, los quelatos de hierro tolerados por la legislación.

Quelatos de hierro de origen Natural: Substancias húmicas


Los ácidos húmicos y fúlvicos se usan poco a poco más como fertilizantes orgánicos.

El contenido de materia orgánica humificada del suelo es un factor que puede tener una enorme repercusión en la disponibilidad del hierro.

Los ácidos húmicos y fúlvicos limitan la precipitación de los metales, activando las reacciones de quelación entre el hierro y los abundantes conjuntos funcionales donadores de electrones que los forman (-CO-OH, -OH, -C=O, -NH2).

Los sistemas radiculares de las plantas y los microorganismos presentes en el suelo pueden entonces generar otras substancias quelantes (ácidos orgánicos, aminoácidos, péptidos, etcétera).

Si bien no son muy eficientes para desarticular de forma rápida los minerales que poseen hierro, son capaces de desposeer a los metales de la fracción humificada de la materia orgánica, formando quelatos que son simples de absorber por las raíces.

Los fertilizantes a base de ácidos húmicos y fúlvicos son absolutamente naturales y pueden encontrarse en tiendas especializadas.

Quelatos de hierro de origen Sintético: Hierro quelatado


Todavía más eficientes contra la clorosis férrica son los quelatos de hierro sintéticos, que adoptan la manera de un polvo colorado en microgránulos.

Pueden disolverse en agua a través del sistema de riego, o bien darse tal como agregando el polvo al suelo.

Estos quelatos resuelven el inconveniente de la clorosis con bastante velocidad, puesto que están libres de forma inmediata y son absorbibles por las raíces. El consejo es usarlos periódicamente, para prosperar la absorción de hierro.

En los huertos, por servirnos de un ejemplo en una plantación de cítricos, pueden administrarse a inicios de la primavera, con la reanudación de la actividad vegetativa.
En horticultura y en suelos muy deficientes, se puede dar hierro quelado al comienzo del ciclo (aun a la mitad, si es preciso).

Para la dosificación y para un resultado seguro, es preciso proseguir precisamente las indicaciones de la etiqueta.

Otros Antídotos Caseros para la Falta de Hierro en las Plantas


En la integración del hierro o bien en la creación de condiciones que desbloqueen la asimilación debemos meditar asimismo en soluciones naturales.
Entre ellas mentamos algunas:

  • Macerado de ortiga – aparte de sus funciones agroecológicas, este preparado es rico en ázoe, hierro, magnesio, nitratos y potasio;
  • Contribución del orujo de uva vacío: la integración de esta substancia orgánica desempeña 2 funciones esenciales, puesto que aparte de aportar hierro, mejora las condiciones del suelo para su asimilación;
  • Adición de estiércol maduro en el suelo – este abono por antonomasia no solo actúa por su aporte en hierro (y otros oligoelementos) sino más bien por su interacción con las partículas del suelo y la creación de ácidos orgánicos que favorecen la asimilación del hierro;
  • Aportación de todas y cada una aquellas substancias, singularmente de naturaleza orgánica que, bajando el pH, crean mejores condiciones en el suelo para la asimilación del hierro.
  • Asociación y rotación con leguminosas (lentejas particularmente) que tienen una enorme capacidad para digerir el hierro del suelo y después devolverlo en una forma orgánica más útil para otras plantas.

El empleo del Hierro oxidado en las plantas



Hierro oxidado

Mi abuela me contaba que, aparte de los ineludibles posos del café, en el pasado se habituaba a preparar un cubo con agua en el que se lanzaban restos metálicos de todo género y, cuando el agua se volvía cobrizo, se usaba para regar.

No obstante, los pero especialistas aseguran, con razonable certidumbre, que la suspensión del agua y el óxido (óxido de hierro) o bien el hierro en el suelo no tienen ningún impacto, singularmente en el plazo inmediato.

Las plantas solo pueden absorber el ion ferroso (Fe2+) y no el férrico (Fe3+). El óxido de hierro es en general INSOLUBLE en agua.

El inconveniente acostumbra a ser la escasez de Fe2+, debido a que en suelos con PH que tiende a ser alcalino (>7) y particularmente en la superficie, donde hay mucho oxígeno, el hierro se halla prácticamente siempre y en todo momento en su estado oxidado, Fe3+.  Por ende, es más un inconveniente de condiciones inapropiadas para la absorción, que de falta de hierro en plantas.

Las plantas tienen múltiples mecanismos para amoldarse a la situación (cambia mucho de una especie a otra, las plantas acidófilas por poner un ejemplo no pueden amoldarse en lo más mínimo), uno de ellos es la acción reductora: liberan múltiples substancias desde las raíces que tienden a bajar un tanto el PH en las cercanías para procurar acrecentar la cuota de hierro que se reduce a Fe2+ (es no obstante un proceso que requiere energía de la planta, con lo que medrará menos).

El quelato de hierro es una solución veloz, mas temporal: no cambia las peculiaridades del suelo, solo compensa una falta inmediata.

En cambio, el empleo de azufre o bien sulfato de hierro, si bien tarda más en reducir el inconveniente, tiene un efecto más durable por el hecho de que tiende a acidificar el suelo. Esto, sobre todo en macetas muy abonadas, es doblemente cierto, en tanto que allá el ph tiende a subir de forma natural.

Mas volviendo al agua con restos de oxido. Si este óxido de hierro parará a un suelo subácido, posiblemente con el tiempo se degrade y quede libre para su absorción, mas generalmente en un suelo de esta forma no debería haber inconvenientes de clorosis férrica en las plantas.

Un caso afín es el de las cascarillas de huevo. En un suelo alcalino seguramente se van a romper en pedazos microscópicos, mas en verdad no va a haber calcio libre para las plantas, por el hecho de que a nivel molecular van a tardar considerablemente más en descomponerse en forma iónica. En cambio, en suelos ácidos, la cascarilla se “disuelve” en poquitos meses.

El conocido supuesto antídoto casero para la clorosis férrica o bien la falta de hierro de poner tiras o bien pedazos de hierro (o bien clavos oxidados) en la tierra de las macetas, no es la verdad muy efectivo  en suelos con pH neutro o bien básico, en tanto que las plantas solo absorben el hierro en forma soluble y en estos pH el oxido de hierro es Insoluble.