Cuidar de nuestra piel va más allá de la estética

Desde la modificación corporal en ciertas tribus, las atrocidades de la Condesa Sangrienta o las mascarillas de sangre de Kim Kardashian, la fascinación por la belleza y la juventud nos han acompañado en toda nuestra historia. Sin embargo, ¿por qué es realmente importante cuidar de nuestra piel? Y, con todo, ¿qué productos de cuidado funcionan de verdad?

La piel dual: entre el descuidoy la sobreprotección

Factor esencial de cualquier tipo de canon de belleza, y primer escudo de protección de nuestro organismo, la piel es uno de los órganos más atendidos y, sin embargo, también más maltratados de nuestro cuerpo. Constantemente expuesta al exterior y, por lo tanto, a cualquier agente que pueda atentar contra su estabilidad —desde el calor y el frío hasta las bacterias—, nuestra piel requiere de claros cuidados no sólo por motivaciones de corte estético, sino también por llana y rotunda salud. No obstante, un cuidado que no siempre se desarrolla correctamente. En especial, a causa de nuestra mala praxis o del uso de productos adecuados para tales fines.

En ese sentido, si bien el mercado nos ofrece un sinfín de productos dermatológicos, a menudo éstos no cumplen su función como debieran. Esto se debe, principalmente, al hecho de que, desafortunadamente, algunas aplicaciones anteponen la belleza a la salud, resultando en algunos productos que, si bien en cierto modo efectivos, pueden perjudicar la salud de nuestra piel a corto o largo plazo. Razón por la que es preciso aprender a escoger debidamente las cremas y serums faciales de mayor contribución sanitaria y reparadora. A ser posible, y como ofrecen tiendas online de la talla de Segle Clinical, basadas en ingredientes naturales y de eficacia minuciosamente probada.

No existe un sérum mágico, pero sí productos que se le acercan

En todo momento, cabe aclarar que no existe ningún producto mágico. Nuestra piel, con el paso de los años, cede al deterioro de la exposición, así como de los hábitos o del estilo de vida, pudiendo presentar más o menos arrugas, manchas e imperfecciones que son —por embellecer su presencia— el mapa a relieve de nuestras vivencias y emociones. La realidad es que, pese a nuestros esfuerzos, no existe un producto que pueda devolver nuestra piel a la tersura que caracterizó su juventud, así como tampoco eliminar por completo las señales de la edad. Eso, no obstante, no significa que no haya productos realmente beneficiosos para su cuidado y correcto estado.

Las investigaciones más profundas e innovadoras, tras una gran cantidad de esfuerzo y perseverancia, han encontrado fórmulas como la biotecnología para estimular los atributos de la piel. En el caso de la antes mencionada Segle Clinical, especializada en sérums de textura ligera y mayor eficacia dada la mayor capacidad de absorción que ello permite, trabajando a partir de activos biotecnológicos extraídos de las plantas y del mar. Así, y en combinación con ingredientes científicamente testados, dando con una fórmula que otorga a la piel el estímulo del que gozan algunos organismos al sobrevivir en climas y medios extremos.

Espirulina: la increíble aportación de las microalgas a nuestra piel

Tomando uno de los ejemplos del Blog cremas de Segle Clincal sobre el uso de la biotecnología en los productos dermatológicos, el poder de las microalgas en nuestro organismo ha sido objeto de estudio durante las últimas décadas. Principalmente, y entre los muchos existentes en el medio natural, exponiendo la espirulina como uno de los ingredientes más utilizados tanto en alimentación como en cosmética. En este caso que nos ocupa, y gracias a la biotecnología azul, extrayendo sus activoscon el fin de aplicarlos en la piel estimulando su protección y estética, habiendo configurado con éstos nuevas fórmulas y aplicaciones cosméticas.

Concretamente, en la espirulina podemos encontrar ingredientes como los pigmentos ficocianinas, actuando contra la radiación azul protegiendo las células, así como las interesantes enzimas fotoliasas. Este último ingrediente, consiguiendo un resultado increíblemente sorprendente y rápido. Ya que, aproximadamente, consiguen reparar en media hora hasta el 45% del daño causado en el ADN de las células de la piel, previniendo así su inmunosupresión.  Un ingrediente azul que nos da un claro y seguro ejemplo de cuán beneficioso es el uso de productos naturales en el cuidado no sólo de la salud de nuestra piel, sino de la salud de nuestro organismo en general.

¿Por qué esa obcecación en cuidar nuestra piel?

La fascinación por la juventud y la belleza eternas y su inseparable relación con la apariencia de la piel está ligada a la historia humana desde tiempos remotos. En sus más exóticas y sorprendentes formas, podemos hallar desde escarificaciones tribales hasta el uso de la sangre en la aristocracia. Este último punto, señalando no sólo las atrocidades de la apodada Condesa Sangrienta, la aristócrata húngara ErzsébetBáthory —sirviéndose de la masacre de centenares de mujeres jóvenes para sus baños de sangre como ritual de belleza en el siglo XVI—, sino también celebridades actuales como Kim Kardashian y sus mascarillas hechas con su propia sangre.

Lejos de esos métodos, y sin arremeter a golpe de juicio moral —o sentido común— unas u otras prácticas, la realidad es que cuidar de nuestra piel es vital para nuestra salud. Gracias a ella, no sólo protegemos nuestro organismo de la temperatura y de los agentes nocivos del exterior. La piel, además, es fundamental en nuestra percepción del entorno y lo que contiene como sucede con la nocicepción —responsable de sentir y percibir el dolor y, por lo tanto, activar nuestro instinto de preservación. Al fin y al cabo, se trata del primer escudo de nuestro cuerpo. Aunque resistente, lo suficientemente delicado como para dedicarle tiempo, pero sobre todo mimo y, más aún, respeto.